En el escrito, las autoridades comunales rechazaron categóricamente tener algún vínculo directo con el agresor o con sus familiares. “Ni lo conocemos”, puntualizaron en el documento, dejando claro que el joven no forma parte de la comunidad.
La comunidad reconoció que el abuelo paterno del atacante, Luis Ubaldo, era originario de Nurio, pero aclaró que desde temprana edad se mudó a la cabecera municipal de Paracho, donde estableció su vida social y donde nacieron sus hijos y nietos. Con ello, las autoridades comunales subrayaron que la relación con Víctor Manuel se corta en esa generación y que no existe vínculo directo con el pueblo indígena.
Según las autoridades, el joven “no cumple con ninguno de estos puntos”, por lo que la comunidad no asume responsabilidad alguna sobre sus actos ni sobre su formación.
Antecedentes familiares
El deslinde se produjo tras la entrega de los restos del joven a sus familiares por parte de la Fiscalía General del Estado de Michoacán. En ese contexto, se revelaron más datos sobre sus orígenes, incluyendo la relación con Paracho y con el Consejo Supremo Indígena de Michoacán.
Se informó que el padre de Víctor Manuel fue miembro de dicho organismo, pero fue expulsado hace dos años debido a irregularidades y actos de violencia. Estos antecedentes familiares añaden un nuevo giro al contexto social del atacante.
La comunidad indígena de Nurio fue enfática al señalar que el joven “no es de Nurio” y que, por lo tanto, no representa ni a sus habitantes ni a sus tradiciones. El comunicado busca dejar claro que el homicida no forma parte de la comunidad indígena y que sus actos no deben ser asociados con ella.