Según alertó Miguel Ángel Landeros, presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior (Comce Occidente), muchas empresas han optado por dejar sus contenedores debido a los altos costos por demoras y maniobras. Algunas, incluso, han determinado que ya no vale la pena recuperar la mercancía.
“Los costos por las demoras superan el valor de lo que está en los contenedores. El sistema está colapsado y muchas empresas están experimentando retrasos para sacar o enviar sus productos”, lamentó el dirigente empresarial.
Entre las mercancías varadas destacan juguetes, textiles, perfumes y herramientas, en su mayoría provenientes de China. Landeros señaló que si bien algunas unidades están involucradas en investigaciones por contrabando, muchas otras han sido abandonadas por la falta de liquidez o por el encarecimiento de las maniobras portuarias.
El actual cuello de botella en el puerto tiene origen en una cadena de eventos que comenzó con una caída del sistema aduanal y se agravó con una huelga de trabajadores que paralizó operaciones por semanas. Aunque las actividades se han ido normalizando poco a poco, aún persiste un retraso estimado de hasta un mes.
Los tiempos de despacho, que regularmente oscilaban entre dos y tres días, ahora llegan hasta los ocho, generando pérdidas y retrasos en las cadenas de suministro de múltiples sectores.
“Esto ha sido agónico. Hay empresas que no pueden cumplir con sus compromisos y otras que están perdiendo clientes. Las navieras y terminales están cobrando cifras desproporcionadas y no se tocan el corazón”, advirtió Landeros.
Millonaria inversión prometida
Frente al colapso operativo, el Gobierno de México anunció una inversión pública de 20 mil 500 millones de pesos para obras prioritarias en el puerto. Además, se prevé una inversión privada adicional de más de 92 mil millones de pesos, aunque no se han dado detalles sobre su distribución.
Hasta ahora, solo ha comenzado la ampliación del periférico de Manzanillo, mientras que otras obras clave para mejorar la movilidad de camiones de carga y resolver la saturación aún no han sido iniciadas.
Empresarios y usuarios del puerto exigen mayor eficiencia, transparencia y certidumbre operativa, así como una flexibilización de horarios para evitar más pérdidas económicas y frenar el éxodo de empresas que, ante la falta de condiciones logísticas, comienzan a buscar otros puntos de importación.