El Cristalazo

LA ETERNA GRAN APUESTA (II)

Publicado por
Héctor García

Ayer en este espacio se analizaban los textos de algunos presidentes durante el arranque de su administración. Cada uno con su estilo y su tacto, anunciaba una nueva era, lo cual significaba, necesariamente, la ruptura o la distancia al menos, con el presidente anterior.

La eterna gran apuesta es de quien pone las fichas de la historia en la casilla de su elegido. Siempre va a perder. Sea quien sea.

Cuando alguien se ciñe la banda presidencial, no le vuelve a tener lealtad ni a su santa madre.

El caso de López Portillo empezó con las palabras consignadas líneas abajo, y terminó con un interrogante desplegado de prensa: A quien había desterrado en las Islas Fidji, ¿Tú también, Luis?

“…Me corresponde distinguir la luz y reflexionar en qué vergüenza y fracasos que se soportan y mentiras y carencias que se consienten, son argumentos contra nuestra voluntad y eficiencia y no contra nuestras normas fijadas y pactadas por los mejores hombres de nuestra Patria.

“No cacemos culpables, ni achaquemos errores.

“Respondamos por lo que hay que hacer y hacerlo bien, primero en favor de todos y, después, de cada uno.

“Invertir este orden es eternizar las injusticias.

“No hacerlo; caer en la indefinición.

“Hoy, ante el pueblo de México y después de haber pulsado su sentir, afirmo la plena validez y vigencia de los principios de nuestra revolución social…

“…Me comprometo a un esfuerzo sistemático de coherencia entre nuestra filosofía política y el país que queremos y podemos ser; a buscar el concierto entre el cambio dialéctico y la constancia revolucionaria.

“A apoyar y apoyarme en las causas populares.

“Propongo a la nación un programa para gobernar juntos los acontecimientos y no ser su víctima”.

Terminado el sexenio en el naufragio económico, la nacionalización bancaria y la insalvable distancia con su sucesor, Miguel de la Madrid dijo:

“La crisis se manifiesta en expresiones de desconfianza y pesimismo en las capacidades del país para solventar sus requerimientos inmediatos; en el surgimiento de la discordia entre clases y grupos: en la enconada búsqueda de culpables; en recíprocas y crecientes recriminaciones; en sentimientos de abandono, desánimo y exacerbación de egoísmos individuales o sectarios, tendencias que corroen la solidaridad indispensable para la vida en común y el esfuerzo colectivo.

“Se ha difundido un clima propicio para que los enemigos del sistema, construido con singular empeño democrático por el pueblo. se apresuren a condenarlo indiscriminadamente y fomenten dudas sobre nuestro rumbo histórico…

“…No superaremos la crisis sólo con pagar consecuencias; así, lo haríamos recurrente. Superaremos la crisis conjurando las causas que la produjeron…»

Para Carlos Salinas de Gortari las cosas eran más simples:

“…Miguel de la Madrid nos deja un Estado más eficaz, una economía más sana, libertades intactas y una más vigorosa vida política; nos deja como ejemplo de conducta, las virtudes de su comportamiento: honestidad, tolerancia, temple y serenidad…”;

“A partir de la resistencia que encabezó, su legado es de profunda renovación, sobre ella fincaremos transformación y progreso…”

RECITACIÓN

Luisa María Alcalde ganó el premio nacional de recitación. Su habilidad para repetir el discurso, más su pertenencia casi desde la cuna al movimiento, “lopezobradoriano”, la ha hecho secretaria de Gobernación. Otro florero en Bucareli.

“…La Reforma Laboral es quizás el cambio más importante en los últimos 100 años para el mundo del trabajo, reforma que fue acompañada con la ratificación del convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo sobre sindicación y negociación colectiva, es pasar de los contratos de protección, de la corrupción sindical a lograr que los sindicatos las organizaciones gremiales tengan autonomía e independencia frente a los patrones y también frente al gobierno…”

Alejandro Encinas, (a) “El corcho”, fue tan efímero en el despacho prestado, como para establecer una marca nacional: menos de 48 horas con un fin de semana en medio. No supo ni dónde quedaba el apagador.

Rafael Cardona

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Héctor García