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Derechos homosexuales se afianzan en Cuba

Publicado por
Héctor García

El nuevo Código de las Familias de Cuba, un conjunto de medidas y normas que establece derechos para todos los cubanos, independientemente de su orientación sexual, a casarse y adoptar hijos, lo cambió todo, afirmó Delgado.

Pero activistas y expertos sostienen que la amplia campaña dirigida por el gobierno para promover la ley hizo más para moderar la homofobia y el machismo arraigados que la letra pequeña del propio Código, que rige la totalidad de las relaciones familiares y no sólo los temas que abordan la orientación sexual.

“No cabe duda de que representa un cambio (…) no solamente desde el punto de vista legislativo, sino también de mentalidad”, dijo Adiel González, un activista y profesor de 32 años.

Durante meses antes del referendo, el gobierno inundó la televisión, la radio y periódicos estatales de Cuba, que controla, con anuncios que promovían la ley. También colocó vallas publicitarias en las carreteras y realizó desfiles, mientras que los líderes del Partido Comunista, incluido el presidente Miguel Díaz-Canel, promocionaron reiteradamente el texto.

Sin embargo, ese impulso mediático unilateral no fue bien visto por todos. En un comunicado previo al referendo, la Iglesia católica de Cuba dijo que el abrumador apoyo estatal y el control de los medios habían sofocado las voces de oposición.

El gobierno afirmó que al menos la mitad de los 11 millones de habitantes de la isla participaron en reuniones entre vecinos antes de la votación con el objetivo de discutir la medida.

Cuba ha registrado 75 matrimonios entre personas del mismo género en octubre, según el diario estatal Trabajadores. Eso es más del 2% del total de los 3,300 matrimonios reportados para el mes, según muestran los datos.

Una comparación directa de esas estadísticas con otros países o regiones es difícil dadas las particularidades culturales y legales.

Sin embargo, los hogares del mismo género en Estados Unidos representan 1.5% de las residencias ocupadas por parejas de cualquier género, según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos.

La estudiante de medicina transgénero cubana Ariana Mederos, de la provincia de Matanzas, recuerda que dos años antes le había explicado al rector de su Universidad que “él” ahora era “ella”.

En aquel momento, Mederos no estaba protegida por el Código de las Familias recientemente aprobado.

“Lloré mucho. Pensé que iba a perder mi carrera”, dijo. “Y en el momento en que pensaba que todo se iba a derrumbar, me dijo el rector, ‘la vamos a apoyar en su transición y tendrá todo nuestro apoyo, incluido el de sus profesores’”.

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Héctor García