Economía

Banxico – ¿Gradualidad o consistencia con el nuevo régimen?: Gabriel Casillas

Publicado por
José Cárdenas

Gabriel Casillas

 

 

Las preocupaciones por el fenómeno inflacionario actual se han exacerbado en todo el mundo. Las discusiones sobre qué tan transitorias serán las presiones inflacionarias han estado presentes en todos los foros económicos recientes. Así, los bancos centrales de economías emergentes no solo han iniciado ciclos de alza de tasas de interés, sino que recientemente han acelerado el ritmo de dichas alzas de tasa. Tal es el caso del Banco de Rusia -de 25 a 75 puntos base (pb)-, así como del Banco Central de Chile -de 75 a 125 puntos base (pb)-, hace dos semanas. Asimismo también el Banco Central do Brasil -de 100 a 150 pb-, y el Banco de la República de Colombia -de 25 a 50pb-, la semana pasada.

Por si fuera poco, mañana vamos a saber cuándo va a iniciar y de cuánto va a ser la reducción de compra de activos del estímulo cuantitativo (Quantitative Easing o QE) del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), i.e. el ‘tapering’. En este sentido, una gran cantidad de analistas ha ido cambiando de opinión con respecto a cómo se va a llevar a cabo dicho ‘tapering’, de pensar que podría iniciar en diciembre de este año con una reducción mensual de 10 mil millones de dólares (mmdd) -i.e. de 120 mmdd que compra actualmente cada mes, a 110 el siguiente mes y luego a 100 y así hasta llegar a cero en noviembre de 2022-, a que el ‘tapering’ inicie este mes con una reducción de hasta 20 mmdd mensuales, para llevar las compras mensuales a cero en abril del año que entra. Un aspecto interesante es que los participantes de los mercados piensan que una vez que el Fed termine el ‘tapering’, el Fed iniciará un ciclo de alza de tasas. Este es uno de los aspectos más relevantes del por qué tanto interés sobre el momento en el que el Fed iniciará el ‘tapering’ y de cuánto va a ser la reducción de inyección mensual de liquidez.

¿Tendrá Banxico también que acelerar el ritmo de alza de tasas de interés? Como comenté en este mismo espacio la semana pasada, la Junta de Gobierno del Banco de México podría continuar elevando la tasa de referencia en aumentos de 25pb debido a cuatro razones, entre las que destaco dos: (1) La desaceleración económica observada en el tercer trimestre del año; y (2) el hecho de que en la ola global de disminución de tasas de interés del año pasado, Banxico fue mucho más gradual y no llevó la tasa de referencia a niveles tan bajos, en comparación con otros bancos centrales, particularmente de países emergentes (“¿Podría Banxico acelerar el ciclo de alza de tasas de interés?”, 26 de octubre). No obstante lo anterior, considero que es muy factible que Banxico aumente la tasa de referencia en 50pb en su decisión de la semana que entra (11 de noviembre).

Si bien los argumentos sobre la gradualidad, así como la menor agresividad del Banco de México -relativa a otros bancos centrales-, en torno al ciclo de baja de tasas son muy válidos, hay dos asuntos que me parecen que tendrán un mayor peso a la hora de que la Junta de Gobierno del Banco de México tome su siguiente decisión en torno al nivel de la tasa de referencia: (1) El hecho de que no solo ha sido el componente no subyacente el que ha impulsado los niveles de inflación en México este año, sino también el componente subyacente, que es en donde la política monetaria usualmente tiene mayor influencia. La inflación subyacente -que excluye productos agropecuarios, energéticos y tarifas gubernamentales-, también se ha incrementado significativamente este año y ha sido muy persistente. Tan es así, que en la primera quincena de octubre se registró la inflación quincenal subyacente más alta para una primera quincena de octubre desde 1999; y (2) el énfasis que ha puesto el Banco de México en el régimen de objetivo de pronósticos de inflación, en donde es casi un hecho que el staff de nuestro Instituto Central tendrá que volver a revisar al alza sus trayectorias pronosticadas de inflación una vez más, tan pronto como en la siguiente desición de política monetaria. Así, considero que la reacción del banco central debe ser consistente con las nuevas proyecciones de inflación. Aunque no conocemos la trayectoria de la tasa de referencia implícita en las proyecciones de inflación que elevaron la última vez, considero que implicaban aumentos de 25pb, por lo que una elevación adicional de las trayectorias de inflación implicará al menos un aumento de 50pb.

Otro asunto muy relevante es qué va a ocurrir hacia delante si Banxico decide acelerar el ritmo de alza de tasas a 50pb. En este sentido, normalmente los participantes de los mercados -tanto operadores de los mercados, como analistas-, tienden a descontar y pronosticar, respectivamente, que el banco central continuará elevando la tasa a ese ritmo en reuniones posteriores. Es factible que ocurra eso. Sin embargo, también considero que el nuevo régimen podría otorgar al Banco de México la flexibilidad para modificar los aumentos de la tasa hacia delante, dependiendo de cómo se comporte la dinámica inflacionaria.

Twitter: @G_Casillas

* El autor es Economista en Jefe para Latinoamérica del banco Barclays, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF y miembro del Comité de Fechado de Ciclos de la Economía de México.

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