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Los seres humanos hemos infestado el planeta: Rodrigo Navarro

Publicado por
José Cárdenas

Rodrigo Navarro

“Soy David Attemborough (Londres mayo de 1926), tengo 93 años, he tenido una vida extraordinaria, y es hasta ahora que me doy cuenta cuán extraordinaria ha sido. He viajado a cada rincón natural de este planeta. He tenido un contacto de primera mano con todas clases y variedades de formas de vida” Así comienza su testamento fílmico Sir David Attemborough, divulgador de la ciencia más conocido del mundo. Nombrado caballero por la Reina Isabel II por su servicio a la nación, divulgar la ciencia.

Sabedor que no le queda mucho tiempo por delante, el naturalista británico hace un testamento sobre su vida como presentador de programas de televisión durante 42 años, su primera serie fue en 1979. Escribió y presentó 8 series sobre la naturaleza que hicieron de la BBC un ícono en los programas de naturaleza después que el Capitán Cousteau pusiera de moda el género en 1970.

La BBC gracias a los guiones y sello de Attemborough, ha logrado un estilo documental eficaz y preciosista (poético y dramático que apela a las emociones) para comunicar la ciencia, que mantiene el interés del espectador, en un medio tan competido y difícil como lo es la televisión. Tarea muy compleja en estos tiempos, mucho más que en los 70 cuando era una novedad.

Comienza con una metáfora, recorre el edificio destruido por la explosión nuclear en Chernobil, Ucrania en abril de 1986. Una moderna y confortable ciudad de 50 mil habitantes quedó totalmente destruida. Fue una explosión 500 veces más fuerte que Hiroshima, donde murieron 120 mil personas. Murieron oficialmente 31 personas en Chernobil pero más de 600 mil sufrió dosis gigantescas de radiación y fueron evacuadas, y 5 millones dosis muy altas. Hasta la fecha no hay estudios concluyentes de lo que ahí sucedió, ni se conoce cuántas personas murieron.

Attemborough lo utiliza para mostrar como un error y la mala planeación humana, produjo que hasta la fecha nadie pueda vivir en esa región. La catástrofe medio ambiental fue aún peor. Afectó completamente a toda Europa. Nosotros consumimos leche de Conasupo contaminada en Chernobil hasta que el hecho fue

denunciado y el gobierno simplemente enterró el asunto bajo tierra (literalmente), por proteger al responsable, Raúl Salinas.

La verdadera tragedia de la humanidad viene desarrollándose todos los días en todo el planeta de manera apenas perceptible, sentencia Attemborough. La pérdida de nuestro capital natural (su biodiversidad), de lugares naturales, de la vida que albergan esos lugares.

El mundo natural es una experiencia única, maravillosa y espectacular. La vida es tan variada (millones de plantas y animales viviendo del sol y sales minerales de la tierra) que nos entrelazamos y nos sostenemos unos a otros. Dependemos que esta bella pieza de ingeniería natural funcione perfectamente para soportar nuestras vidas. La nuestra y de las demás especies que habitamos este planeta. Su buen funcionamiento depende de su biodiversidad, así de sencillo.

Nuestra actual forma de vida está reduciendo esta biodiversidad, por tanto, nuestra calidad de vida. Esto como Chernobil, es resultado de una mala planificación y errores humanos. Y como Chernobil nos llevara a que nuestro mundo sea inhabitable para nosotros y muchas de las especies que ahora lo habitan. Con mis propios ojos he visto como el mundo natural ha ido paulatinamente, desapareciendo, nos dice Sir David en la introducción.

Así nos lo ha enseñado este divulgador de la naturaleza en sus series. Las últimas (entre ellas un programa sobre el trabajo de nuestro querido Rodrigo Medellín, mi tocayo, El Batman de México que realizó abandonando su retiro en BBC) son una verdadera joyita: La vida en la Tierra (1979) su primera serie en BBC; Life Story (BBC, 2014); Our Planet (Netflix, 2019) y este documental, A life in Our Planet, al final de 2019 también en Netflix.

No voy a contarle el documental, querido lector, si le interesa y debiera interesarle por que es el legado de una persona que conoció un planeta prístino antes de que la raza humana cual plaga, no solamente lo ha arruinado, lo ha ido destruyendo. Como han hecho casi en el mismo lapso de tiempo los gobernantes de este país y se lo hemos permitido.

El Dr. Gerardo Ceballos y sus colaboradores, un muy conocido, respetado y galardonado científico mexicano especialista en

extinción, publicaron hace un mes en la revista Science, leída por más de 50 millones de personas en el mundo, un artículo donde advierten que la sexta extinción masiva causada por el hombre ha comenzado, aunque aún podemos revertirla.

Se necesita mucho esfuerzo y voluntad para hacerlo. Una buena planeación en políticas públicas y un intercambio del gobierno con los científicos en un gobierno totalmente desinteresado en hacerlo. No todo es culpa de los gobiernos, los científicos no hemos sabido acercarnos, dice Ceballos. La gente común y corriente podemos hacer nuestra parte. Tenemos que producir un cambio drástico en nuestra forma de consumo de los recursos naturales. Comprar ropa, estar a la moda implica por ejemplo, consumo de suelo y agua en grandes cantidades. Lo peor el consumo de carne y los granos que alimentan al ganado. El agua en nuestro país se consume principalmente, más del 70%, en ganadería y agricultura.

Attenborough hace un recorrido de vida por el planeta. Desde su nacimiento, su infancia, su matrimonio, sus hijos y su carrera. Sus comienzos en la BBC. En cada lapso de tiempo compara la población mundial, la cantidad de carbono en la atmosfera y la cantidad de planeta silvestre existente en esa década. En 1937 cuando David tenía 10 años había 2.30 mil millones de personas, 280 partes por millón de CO2 en la atmósfera y el 66% del planeta era natural.

Veinte años después cuando el comenzó a viajar y hacer reportajes había 2.70 mil millones de personas, el CO2 era de 310 parte por millón; y el mundo natural era el 64%. Para 1978 éramos 4.30 mil millones, CO2 335 ppm y teníamos el 55% del espacio natural restante. Para 1997 éramos 5.90 mil millones de personas, 360 ppm de CO2 y restaba el 46% del mundo natural. Para 2020 somos 7.8 mil millones de personas, existen 415 ppm de CCO2 en la atmósfera y tan solo el 35% del planeta (la mitad que 83 años antes).

Nunca habíamos terminado con tantos ecosistemas, especies animales y vegetales y contaminado tanto, sobre todo causando Cambio Climático, como en los últimos 25 años.

Para el futuro de mis sobrinos nietos la ciencia predice lo siguiente: en los años 30 de este siglo habremos talado tanto el

amazonas, que este no podrá humedecer el planeta y habrá sequias que producirán incendios pavorosos (como los que ya suceden en Australia y California); habrá perdida de ecosistemas y numerosas especies, alterando el ciclo global del agua y escaseando el preciado líquido. El Ártico se quedará sin hielo en verano y el calor no se reflejará al espacio aumentando en extremo el clima y la velocidad del Calentamiento Global. Para los años 40 se liberará tanto metano atrapado en el permafrost que aumentará aún más la temperatura media del planeta.

Para la década de los 50 el océano será tan caliente y ácido que habrán muerto todos los arrecifes de coral, la mayoría de poblaciones de peces. Para los años 80 el suelo estará tan empobrecido y explotado que no habrá suficiente producción de alimentos ya de por si caros y escasos debido a estos ciclos de sequías y fenómenos hidrometereológicos extremos de las cinco décadas anteriores. No habrá más insectos polinizadores ni algodón, ni maíz, ni mezcal, ni flores, ni el 70% de lo que comemos. El clima es caótico e impredecible. Para el siglo siguiente al comenzar la temperatura del planeta habrá aumentado 4 grados centígrados y la mayoría de la vida que conocemos habrá desaparecido. La mayor parte de la tierra será inhabitable.

Necesitamos acción, muchas Gretas Thumberg a quién le dijeron sus padres, el estado es muy poderoso y no le gustan los cambios, y ella contestó, pero no olvidemos que nosotros construimos el estado, así que hagamos todo lo que está en nuestras manos por cambiarlo. Ver a un tipo como David Atemborough quebrarse hasta las lágrimas cuando platica estos datos es cuando menos conmovedor. A mí, me movió hasta la última fibra de mi ser.

No podemos conservar todo, dejarlo intacto, pero si podemos conservar lo más que sea posible, dijo el arqueólogo George Veni, explorador del Gran Acuífero Maya, uno de los cuerpos de agua subterránea más grande del planeta. La pandemia de Covid 19 nos ha enseñado que regenerar el mundo natural es más fácil de lo que imaginamos. Esa debería ser nuestra mejor ocupación. La naturaleza continuará, nosotros no. Ser Homo sapiens nos ha traído hasta este punto. Para sobrevivir necesitamos algo más que ser inteligentes, requeriremos sabiduría, nos dice en su legado Attemborough.

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José Cárdenas