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‘No somos ambulantes’: comercios del Centro Histórico abren al aire libre con recelo

Publicado por
Aletia Molina

Pese al semáforo rojo en la Ciudad de México, decenas de comercios del Centro Histórico sacaron sus estantes, mesas y mercancías a la baqueta para recibir a sus clientes, luego que la autoridad local les permitió la reapertura en espacios al aire libre.

Desde el 2 de febrero comenzó el programa “Activar sin arriesgar”, el cual dio luz verde a todos los establecimientos de la capital para levantar sus cortinas pero sólo en lugares abiertos, sin embargo los clientes no podrán entrar al local.

La jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, insistió en que los lugares cerrados con poca ventilación tienen un mayor riesgo para la propagación del Covid-19 mediante aerosoles, pequeñas partículas suspendidas en el aire, por lo que decidió implementar este esquema de apertura.

El segundo semáforo rojo en la capital del país afectó a 25,000 negocios de los perímetros A, B y C del Centro Histórico, estimó Gerardo Cleto López Becerra, vocero del Consejo Nacional para el Desarrollo del Comercio en Pequeño (ConComercioPequeño).

En entrevista para Forbes México aceptó que esta reapertura parcial le da “oxígeno” a los comerciantes, pero descartó que sea una solución para la crisis económica que atraviesa.

En ese sentido, subrayó que a estos negocios no les ha funcionado la venta por internet, ya que lo generado por plataformas digitales no representa ni el 10% de los gastos básicos.

Alertó que el programa “Activar sin arriesgar” no le es útil a todos los locatarios, sobre todo para quienes ofertan ropa de línea, perfumería y joyas; debido a que temen colocar sus productos en la vía pública.

López Becerra mencionó que el modelo de negocios de los comercios establecidos es diferente, por lo que las ventas con esta nueva modalidad no llegan al 25%: “no somos ambulantes”, enfatizó.

Bajo ese tenor, pidió una apertura parcial con aforo limitado como en el semáforo naranja; además aseguró que con protocolos bien definidos sus negocios representan un riesgo bajo de propagación para el coronavirus.

Según datos de la Secretaría de Desarrollo Económico, 59,304 unidades económicas iniciaron actividades con este nuevo esquema, lo cual también activó a 364,000 trabajadores.

Como si se tratara de una verbena popular con poca gente, zapaterías colocaron sus productos de calzado al filo de la banqueta; las tiendas de ropa colgaron blusas a pleno rayo de sol a un costado de sus puertas; mientras algunos comensales consumen sus alimentos a media calle.

El Centro Histórico de la CDMX luce diferente, con vallas y policías en las esquinas que vigilan un solo tránsito. Aunque la calle de Francisco I. Madero está abierta al público, el acceso es controlado y flojo en afluencia.

Los clientes todavía no se adaptan a esta forma de venta, no se ha vendido ni el 10% de que antes de comerciaba, confesó Luis, quien es empleado de una zapatería en la calle 16 de Septiembre.

Mientras un par de clientes observan unas zapatillas con una cadena de promedio, un gran letrero de color rojo anuncia rebajas de hasta el 50% en casi toda la mercancía. En cambio, el negocio de un costado, decidió colocar sus bancos sobre la banqueta para que los interesados se prueben sus zapatos al ras de la banqueta.

Silvia y María atienden una tienda de ropa en esa misma zona, el local data de más 10 años según relatan, el cual es complicado de mantener a flote por la baja afluencia de gente.

“La gente sólo mira y se va, no pueden pasar. ¿Cómo pueden saber si les gusta algo si no pueden entrar?”, reclamó Silvia a este portal de noticias.

Pidió al gobierno local que se generen esquemas de condonación fiscal y de servicios, ya que ni con ventas al aire libre pueden sacar los gastos.

“Hoy ni me he persignado, con eso le digo todo”, enfatizó la mujer al filo de las 3 de la tarde.

Con una mesita en la entrada de su negocio, Jessica atiende a los interesados en comprar algún perfume. Aunque está convencida de que es mejor operar de esta forma que un cierre total, lamentó que las personas no se acerquen a comprar su producto.

Aceptó que su empresa realiza ventas en línea y tiene un esquema de entrega en domicilios, pero resaltó la necesidad de vender al público directamente.

Con sus vecinos locatarios cortina abajo, la joven ofreció gel antibacterial a un cliente interesado con el que cruzó un par de palabras y continuó su camino.

Fuente: Forbes

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Aletia Molina