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El Covid-19 también infecto el Diccionario de la RAE

Publicado por
Héctor García

 

La pandemia mundial ha afectado económicamente y socialmente a todos, aunque llego el estado de alarma, nunca llego el silencio, las horas en casa se llenan de conversaciones, porque el habla es uno de los grandes inventos de la humanidad, y encima es gratis.
Mientras se combate para ganar a batalla y volver a la normalidad, hay una fiesta de neologismos y matices y giros lingüísticos en la que alguien tiene que poner un poco orden.
Con la llegada de la tecnología se han hecho algunas adecuaciones, por ejemplo en el Diccionario de la lengua no encontraremos por ninguna parte la entrada de videollamada, pero ayer la Real Academia Española (RAE) celebró el tercer pleno virtual de su historia por esta vía y con el objetivo de limpiar, fijar y dar esplendor, los académicos se dedicaron a discutir todos los cambios lingüísticos que ha traído consigo la pandemia, y las palabras que más se están utilizado durante ella.
En las crisis, las palabras nacen o mutan, y plantean dudas, muchísimas, dentro y fuera de los plenos: solo en marzo, la versión web del Diccionario registró 84 millones de visitas (un 27% más que el mes anterior), y se espera que la cifra alcance los 100 millones en abril. Ahí va una cuestión difícil: no se sabe si aceptar o no que Covid-19 se utilice en masculino, pues según las siglas inglesas, la «d» pertenece a «disease», que significa enfermedad, por lo que debería ser femenino, tal y como repite la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, el uso general va por otro lado.
El dichoso confinamiento también requiere una revisión, o por lo menos un vistazo, pues en su acepción actual va ligado a lo penal, a un castigo, ahora se le da un sentido voluntario, casi de autoconfinamiento.
Lo mismo ocurre con morgue, que solo se recoge como «depósito de cadáveres». La cuarentena, en cambio, plantea un problema verbal: ¿se dice cuarentenar, cuarentenear o encuarentenar? Y mascarilla exige un trabajo diferente, que es el de recoger todas las formas en las que se nombra este objeto a lo largo y ancho del territorio hispanohablante. Tres ejemplos de sinónimos exóticos: barbijo, nasobuco, tapaboca. En resumen: «Hay que ver qué palabras se están usando en los otros espacios del español».
En la reunión muchos manifestaron sus puntos de vista, la mayoría tiene claro que esta crisis ha cambiado el uso de la lengua, por lo que tienen mucho trabajo, pero sin duda este tipo de eventualidades hace que evolucionemos y con ello el lenguaje.
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Publicado por
Héctor García