Coronavirus

Tratamientos contra reloj para tratar el coronavirus en los hospitales

Publicado por
Aletia Molina

Medicamentos para el VIH, para la malaria, la artritis reumatoide y para el ébola. Se están administrando fármacos que demostraron cierta actividad con anteriores coronavirus en los pacientes más graves.

Todos a una con lo que la Organización Mundial de la Salud definió como el «mayor enemigo público del momento: el coronavirus. No sólo los sanitarios, los políticos o los ciudadanos, también los científicos y las compañías farmacéuticas, que están trabajando contra reloj para estudiar la seguridad y la eficacia de hasta 30 medicamentos antivirales (para curar) y cuatro vacunas con las que hacer frente a Covid-19 (para prevenir).

Mientras tanto, la cifra de contagiados en España supera los 17.000 casos y en el mundo, casi alcanza los 222.000. Por suerte, el 80% cursa con síntomas leves, como un resfriado, y no precisan un tratamiento específico más allá de antiinflamatorios comunes. La infección se cura sola. Es el 20% restante el que está teniendo síntomas mayores y necesita ingreso hospitalario y alrededor del 5% son pacientes graves que requieren cuidados especiales en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Fiebre, tos seca, dificultad respiratoria… Así comienza a manifestarse la infección respiratoria por este coronavirus (SARS-CoV-2). Especialmente las personas mayores y aquellas que padecen otras enfermedades, como hipertensión arterial, problemas cardiovasculares o diabetes, tienen más riesgo de que la afectación de sus pulmones (neumonía bilateral) se agrave hasta el punto incluso de morir. Se estima que la tasa de letalidad de este virus ronda entre el 2% y el 3%.

Para esta parte de la población que requiere atención hospitalaria, el tratamiento de soporte es esencial. Se trata de facilitar «asistencia respiratoria, sueros, corregir alteraciones metabólicas…El objetivo es mantener al paciente nutrido y en las mejores condiciones posibles», explica Javier Cobo, jefe de la sección de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. «Muchos de ellos salen adelante gracias a estos cuidados».

No existe ningún medicamento efectivo aprobado para este tipo de neumonía, causada por el coronavirus de Wuhan. Sin embargo, «estamos utilizando algunos tratamientos que parece que tuvieron cierta eficacia en los anteriores coronavirus (SARS y MERS)», argumenta José María Miró, experto en Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona. «Aunque los datos que tenemos son muy preliminares, resultan esperanzadores».

Un antirretroviral (lopinavir, de Abbvie), interferon beta, hidroxicloroquina y el antiviral remdesivir (de Gilead). Son las cuatro vías terapéuticas «que estamos administrando a los pacientes que tienen más riesgo», señala Cobo. Forman parte de una lista de compuestos publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que por sí solos o combinados podrían reforzar la respuesta inmunitaria de los casos más graves. Se trata de un uso puramente experimental, sin los niveles de evidencia científicos suficientes, aún pendientes de investigación.

Lopinavir inhibe una enzima (la proteasa) que tanto el VIH como el coronavirus usan para replicarse dentro del organismo. Según un artículo publicado en la revista ‘The Lancet’, mostró «beneficios clínicos sustanciales» en el tratamiento de pacientes con SARS en 2003. «En combinación con el interferon, en algunos pacientes y en modelos animales, han demostrado alguna eficacia», apunta Miró. «El mecanismo de acción de cada uno es distinto. Posiblemente juntos sean más fuertes que separados». Lopinavir evita la multiplicación celular, la hidroxicloroquina (para la malaria y la artritis reumatoide) bloquea la entrada del virus en la célula y remdesivir actúa inhibiendo la síntesis del código ARN.

Este último se encuentra ya en ensayo clínico. Fue utilizado de forma experimental para tratar algunos casos de ébola y de hecho, logró que naciera el primer niño libre de esta enfermedad en Guinea cuando su madre estaba infectada. «Remdesivir ha demostrado actividad in vitro e in vivo en modelos animales contra el MERS y el SARS, que también son coronavirus estructuralmente similares al SARS-CoV-2», indica la vicepresidenta de Investigación Clínica en Gilead Sciences, Diana Brainard. De confirmarse, sería el primero específico para esta infección y en un tiempo récord.

Estos tratamientos se están administrando por un periodo de 10 días. Como recuerda el especialista del Ramón y Cajal, «estamos probando. Esperamos que en las próximas semanas podamos conocer más».

Puede que a estas opciones se sumen otras nuevas. Según la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica (Ifpma), hay «hasta 30 medicamentos antivirales en estudio para ver su eficacia contra Covid-19 y hasta cuatro compañías farmacéuticas están investigando la eficacia de una posible vacuna».

También se está trabajando en el desarrollo de un fármaco derivado del plasma sanguíneo. Pero esta vía depende de la donación de plasma de personas que se hayan recuperado de Covid-19 o que hayan sido vacunadas cuando se desarrolle una inmunización. «Estos donantes convalecientes tienen anticuerpos contra el virus que podrían mitigar la gravedad de la enfermedad en los pacientes con la infección y posiblemente prevenirla», expone Silvia Sánchez Ramón, jefa del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

A LA ESPERA DE LA VACUNA

Lo que sí es seguro es que tendremos fármacos antes que vacunas contra Covid-19. Por mucho que se acelere la maquinaria de la ciencia, no habrá inmunización hasta bien avanzado 2021. «No se trata de un medicamento para un número reducido de personas. El uso de una vacuna es amplio y generalizado y requiere un largo proceso para garantizar la seguridad y la eficacia. No se puede saltar ningún paso», afirma Benito Almirante, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc).

En palabras de Adolfo García Sastre, codirector del Global Health & Emerging Pathogens Institute y de la Escuela de Medicina del Monte Sinaí en Nueva York, «cuando ya se ha diseñado un prototipo en el laboratorio, primero tiene que probarse en un modelo animal, lo que lleva al menos un par de meses, y después trasladarlo a un ensayo clínico para ver si es segura y si funciona en humanos». Según reconocía la OMS el pasado mes de febrero, no se tendrá una inmunización hasta dentro de 18 meses.

Fuente: elmundo.es

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Aletia Molina