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Cultura física, deporte y vida republicana

Publicado por
Héctor García

Manuel Mondragón y Kalb

¿Acaso los mexicanos y el gobierno de México nos hemos percatado de la importancia de la cultura física y el deporte? ¿Estamos conscientes de qué implican estos conceptos, su práctica, el desarrollo y cómo influyen en la vida de todo ser humano?
Es preocupante, angustiante y frustrante observar que el presupuesto para estas actividades fundamentales se reduce a su mínimo histórico.

A la ya socavada cifra de 2 mil 100 millones de pesos (mdp), que nunca alcanzaron para las acciones más elementales al final del sexenio pasado, sobreviene la reducción de 581 mdp, quedan solo mil 519 mdp para el funcionamiento de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

El ejercicio del gasto en esta institución es autorizado y supervisado por la Secretaría de Educación Pública, su titular y órganos de control, y es empleado en la operación de la Comisión; en apoyar a todas las federaciones deportivas olímpicas, no olímpicas y a la marginada Confederación Deportiva Mexicana (Codeme), así como el Comité Olímpico Mexicano para la ejecución de programas nacionales, internacionales, mundiales y olímpicos.

¿Por qué la preocupación? Porque la cultura física y el deporte son instrumentos fundamentales para construir la esfera corporal de la persona, de manera armónica y en conjunto con la intelectual y la psicoemocional.

A su vez, estos elementos constitutivos han de ser fundamentales para la formación del ser humano y su instrucción debe contemplarse a lo largo de la vida, desde el primer momento; cada uno en su debida preparación y según las características particulares del individuo.

Debiera hablarse acerca de la cultura física y el deporte en su confluencia con la salud, el bienestar, la preparación cívica y académica, el trabajo y la economía, además del respeto a la ley y las normas. ¡Qué decir con respecto a la trascendencia en el seno de la familia y la comunidad!
La cultura física y el deporte encaminan a quienes por sus facilidades y gustos practican con mayor exigencia y desempeño. Ello demanda acciones que desde la primera edad deben promoverse y llevarse a cabo. ¿Cuántos de estos practicantes pudieran manifestarse satisfechos, halagados por su desarrollo en la práctica deportiva? O bien, incluso, ¿cuántos llegarán a alturas insospechadas siendo capaces de alto rendimiento y máxima calidad en justas nacionales, internacionales y
mundiales?

Empero, la cultura física no es exclusiva de los grandes atletas. Es por ello que, a través del marco institucional debemos ofrecer salud integral a cualquier persona. No bastan la educación y el trabajo. Hemos de procurar la actividad física, la que corresponda y atraiga a cada individuo con independencia de su condición educativa, laboral y económica; de su edad y género, de su actividad o sedentarismo, de su ubicación urbana o rural, para brindarle recursos y fomentar su bienestar físico, intelectual y psicoemocional.

En consecuencia, será posible acceder a una mayor estabilidad familiar y social, así como a la prevención de patologías médicas o sociales.

¿Cómo será posible proveer de las herramientas para que los mexicanos accedan a la cultura física y al deporte si la tarea queda en vilo al reducirse el presupuesto; sobre todo, siendo una de las obligaciones del Estado y la sociedad proveer los recursos para esta acción inherente al ser humano?

Habrá que acudir al apoyo del Señor presidente, nunca sumándose a las voces que se sienten afectadas por los recortes en diferentes ámbitos, sino solicitando que se tome en cuenta el bien que el deporte hace a la persona, así como la conciencia de nuestra verdad, tan someramente antes expuesta, la reconsideración del costo-beneficio en los rubros señalados y cuanto le puede significar a nuestro pueblo y a nuestro país.

MANUEL MONDRAGÓN Y KALB
Comisionado nacional contra las adicciones

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Héctor García