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México quiere ser el anfitrión favorito de la Fórmula 1

Publicado por
Aletia Molina

En la historia de la Fórmula 1 en México figura un episodio vergonzoso. Era octubre de 1970 en la pista de la capital mexicana, los neumáticos de los monoplazas favoritos, Ferrari y Tyrell, estaban listas para rechinaban con violencia. Pero algo no andaba bien. Ese día ingresaron más asistentes de los que permitía la propia capacidad del autódromo. Las escuderías se negaban a correr, los organizadores les convencían y entraba más gente al circuito. Algunos aficionados tiraron las rejas de seguridad para sentarse en el pasto, algunos cruzaron el camino e incluso el piloto británico Jackie Stewart no pudo terminar la carrera porque había arrollado a un perro.

La tercera etapa de la Fórmula 1 en México ha dado un cambio radical. En 2015 y 2016, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) consideró al Gran Premio mexicano como los mejores eventos del año. En el país lo asumieron como uno de los mejores halagos, les reconocieron como los mejores organizadores de las fiestas motorizadas.

La primera etapa de la F1 en México duró ocho años de 1962 a 1970, el año bochornoso. Fue hasta 1986 cuando volvió la feria de monoplazas para quedarse siete años. En el asfalto gastaron el asfalto Ayrton Senna, Nigel Mansell y Alain Prost. Conforme pasaron los años, los inversores dejaron de interesarse por la sede, por lo que el retiro de la licencia fue evidente. Fue en 2015 cuando hubo un nuevo interés en el que se firmó un contrato por cinco ediciones. Ahora su propósito será el negociar un nuevo contrato para que la Fórmula 1 se mantenga en la sede mexicana después de 2019.

El principal embajador del GP de México es su piloto, Sergio Checo Pérez de Force India. Para esta temporada el conductor tapatío tomó un rol subversivo ante los frenéticos mensajes del presidente estadounidense, Donald Trump, para edificar un muro entre las dos fronteras. Checo, desde los pits, empezó a hacer una campaña para resaltar los beneficios de su país bajo el lema “construye puentes, no muros”. El anhelo entre los mexicanos es ver a su representante en el podio, el primero que ganaría en esta temporada en la que marcha como en el séptimo lugar.

El Gran Premio de México puede tener un mérito mayor si Lewis Hamilton logra llegar entre los primeros cinco para proclamarse campeón de la temporada 2017. El británico triunfó en Austin, Texas y eso le valió para llegar a 331 puntos en el campeonato de pilotos. Incluso si Vettel de Ferrari no termina entre los dos primeros gana la carrera o termina como segundo, Hamilton necesita ser noveno para amarrar el trofeo.

El terremoto de magnitud 7,1 del pasado 19 de septiembre dejó intacta la pista del autódromo Hermanos Rodríguez, según han reiterado los organizadores de la F1. De 2014 a 2015 se remodeló el circuito para seducir a la FIA y quedarse con una fecha del Mundial.

En los dos años anteriores los boletos fueron preciados, incluso vistos como un objeto de lujo. Pese a ello, el año pasado asistieron 339.967 aficionados al autódromo ubicado en un barrio popular en el oriente de Ciudad de México. Los beneficios económicos para el país fueron de 457 millones de dólares. Para este año, a 20 días del inicio del Gran Premio, se agotaron las entradas.

México suma réditos al albergar a la Fórmula 1, un partido de temporada regular de la NFL, dos juegos de la NBA y se mantiene a la espera de ganar en conjunto con Estados Unidos y Canadá la organización de la Copa Mundial de fútbol en 2026. Los mexicanos quieren ser los promotores ideales de cada justa deportiva.

Fuente: El País

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Aletia Molina