Economía

Pendientes de la educación financiera. Por Claudia Luna Palencia

Publicado por
José Cárdenas

POR LA ESPIRAL

Claudia Luna Palencia

@claudialunapale

 

 

En estas épocas de nubarrones económicos y tempestades financieras donde los gobiernos salen a respaldar la solvencia de las instituciones de crédito y cuando el ciudadano de a pie está más intranquilo debido a la cantidad de información negativa, es cuando la educación financiera es imprescindible.

Como sabemos, cada país ejerce sus propias decisiones en el renglón de avanzar más o menos en la introducción de la educación financiera tanto por los canales privados u oficiales relacionados con lo académico-formativo.

Si hablamos del grado de respuesta de países miembros de la OCDE encontraremos diversos esfuerzos relacionados con el compromiso del gobierno y las autoridades involucradas para difundir lo mejor posible la educación financiera, sus alcances y logros.

Muchas veces la celeridad de introducir la educación financiera como herramienta para facilitar la inclusión financiera, depende de aspectos tales como la renta per cápita en el mundo (Luxemburgo con 60 mil 228 dólares per cápita, Estados Unidos con 41 mil 890 dólares per cápita y Noruega con 41 mil 420 dólares per cápita); y del desempeño en el índice de Desarrollo Humano así como los menores niveles de desigualdad en la distribución del ingreso.

México, miembro de la OCDE desde 1994, tiene el desafío de impulsar la educación financiera en un país con rezagos económicos, pobreza, mala distribución del ingreso y la complejidad de la Población Económicamente Activa (PEA).

Cada vez encontramos mayor proporción de personas en edad productiva inmersas en la economía informal o paralela; gente que truncó su educación en la Secundaria y salió a trabajar a la calle; además de una incesante inmigración en el propio territorio mexicano.

Por ello soy de la opinión, que en un futuro inmediato, todo cuanto sea realizado en la actualidad en pro de la educación financiera tarde o temprano rendirá frutos para permitir que la gente efectúe una mejor toma de decisiones en el renglón de su ingreso; ahorro; desendeudamiento y previsión para el futuro.

A COLACIÓN

La subbancarización en México tiene que atenderse y corregirse, en realidad se corre grave riesgo de que la educación financiera no funcione del todo si la mayoría de la población carece de infraestructura y de instrumentos financieros a su alcance.

Fundamentalmente debemos reflexionar que, sin los servicios financieros necesarios, de oficina y de banca en línea, por Internet o telefonía celular, de qué serviría entonces darle clases a niños, adolescentes y jóvenes sobre de la significativa relevancia del ahorro, la cultura del seguro, la cultura del pago y las ventajas de la inversión y las edades del dinero de las que tanto hemos escrito en esta columna.

Por tomar un ejemplo: de qué serviría si en la escuela pública de San Lorenzo Texmelucan, en Oaxaca, enseñan a los niños el valor del ahorro, crédito, prevención de los seguros y el fondo de pensiones, en un lugar ignorado por los bancos porque precisamente allí existen profundos problemas de pobreza y las instituciones no tienen interés alguno en invertir más de un millón de pesos en una sucursal bancaria.

Entonces surge un círculo vicioso, dado que los bancos descartan lugares donde la pobreza es más alta para ofrecer servicios financieros, desdeñan zonas rurales y se concentran en cabeceras urbanas primordialmente aquellas ligadas con la mayor actividad empresarial, industrial y de servicios del país.

De alguna forma esa subbancarización tiene que corregirse porque los pobres también cuentan con necesidades de crédito, algunos logran dejar de vivir al día y por lo menos a la semana algunos guardan un dinerito para la tanda de la comadre; muchos quieren comprar bienes de consumo o construir su casa.

Así es que la educación financiera en México tiene grandes escollos que salvar para rendir éxitos y se sabe que la gran Banca en manos de extranjeros no quiere seguir invirtiendo en abrir sucursales porque la apuesta desde sus matrices es orientarse a aplicar una banca “low cost” con las menores oficinas posibles, el menor personal destinado a la atención directa al cliente y más bien decantado por impulsar la banca telefónica tanto por línea fija como por celular y los servicios on line.

Todo esto funcionaría de manera exitosa, si toda la población tuviese servicio de línea telefónica fija o móvil y por supuesto Internet…

 

*Economista experta en periodismo económico, geoeconomía y análisis internacional.

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José Cárdenas