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Sistema Nacional Anticorrupción, el miedo del Congreso

Publicado por
José Cárdenas

Andares Políticos

Colaboración de Benjamín Torres Uballe

 

 

 

El próximo sábado 30 de abril concluye en el Congreso mexicano el periodo ordinario de sesiones. Aunque el tiempo apremia, la discusión de las leyes secundarias en materia anticorrupción ha sido sembrada con cualquier clase de obstáculos por los señores legisladores. Líderes e integrantes de las diferentes bancadas se acusan mutuamente de darle la vuelta al debate serio. La causa —hay que decirlo claramente— radica en la inmoral defensa de los enormes intereses de la clase política y su desprecio por la transparencia y rendición de cuentas.

Sólo hay que ver el pánico que provocó en el Senado de la Republica la iniciativa ciudadana conocida como Ley 3de3 para confirmar lo anterior. A este proyecto, los priistas y sus comparsas del Verde Ecologista le atribuyen “excesos” que no están dispuestos a dejar pasar. Ello ratifica el desdén que ambos partidos políticos sienten por las opiniones e ideas de la sociedad civil, máxime cuando éstas ponen en peligro sus prebendas y lucrativos negocios.

La corrupción es uno de los peores y más letales cánceres que padece México —los otros: la falta de justicia y la pobreza— y tiene un alto costo económico y social, que al final es pagado íntegramente por todos los habitantes. Los pobres, como siempre, cargan la mayor parte. Así es que resulta impostergable terminar y prevenir ese viejo culto al que son tan aficionados los funcionarios y políticos de todas las afiliaciones. No, en esto no hay excepciones.

Dejando de lado el terror que el PRI, el PAN, el PRD y el PVEM —incluso Morena— sienten cuando se aborda el tema relativo a la corrupción, vale la pena reflexionar si una ley es realmente la respuesta para terminar con esa perniciosa conducta. La pregunta surge ante el desprestigio y muy cuestionado comportamiento del sistema judicial mexicano al momento de administrar la norma jurídica. ¿De qué sirve tener -en el papel— las mejores leyes si no se aplican,  o se tuercen, se venden al mejor postor o se usan como perverso instrumento de venganza política?

Apenas este lunes, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) —en voz de su directora de Gabinete, Gabriela Ramos—reiteró lo que todos los mexicanos sabemos: “La corrupción es el cáncer de México”. Ni más ni menos. Ahí radica el atraso y desigualdad. Sin embargo, está visto que para los “representantes” del pueblo en las dos cámaras el asunto no urge, no es una prioridad, saben que se pondrían la soga al cuello.

Retrasar la discusión y aprobación de las mencionadas leyes reglamentarias anticorrupción exacerba aún más el repudio y desprestigio de los señores legisladores, cuyo trabajo deja mucho que desear a pesar de los exorbitantes e injustificados salarios y prerrogativas que los contribuyentes nos vemos obligados a pagar. Un Congreso que, por ineficaz, resulta oneroso.

Como no se vislumbra un periodo ordinario de sesiones, tal parece que, al menos en el corto plazo, seguiremos enterándonos de los “moches” panistas, de la protección a pillos como el ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, de la opacidad en la construcción de los segundos pisos de Andrés Manuel, de las conversaciones del Niño Verde solicitando dádivas, también de inexplicables “Casas Blancas”, o enterarnos que cierto candidato azul al gobierno de Veracruz acumula una fortuna cercana a 500 millones de pesos. ¡Estos son los probos señores!

EL LÍDER DEL PAN EN EL SENADO

Por cierto, hablando de lo que sucede en la Cámara alta, crece el runrún del posible cambio en la coordinación del Grupo Parlamentario del PAN al término del presente periodo ordinario. Nos comentan que la falta de liderazgo del senador Fernando Herrera Ávila entre los integrantes de la bancada panista es la razón por la que Roberto Gil Zuarth, el actual presidente de la Mesa Directiva, buscaría hacerse de esa estratégica posición.

RICARDO MONREAL Y LOS VENDEDORES AMBULANTES

Resulta deprimente ver cómo las banquetas del Centro Histórico en la Ciudad de México se llenan cada vez más de vendedores ambulantes. Es el caso de la calle Independencia, desde el Eje Central hasta Balderas, donde como peatón hay que ir sorteando los puestos de fritangas y piratería ante la vista gorda de inspectores y policías. Esto coincide con la llegada a la delegación Cuauhtémoc de don Ricardo Monreal. Si uno fuese mal pensado se establecería la conjetura de que es necesario reunir un vasto fondo para apoyar la candidatura en Zacatecas. Dese una vueltecita por el rumbo, señor Delegado, claro, sin preparar el “show”.

@BTU15

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José Cárdenas

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