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Dieta rigurosa

Publicado por
José Cárdenas

Para mantener la estabilidad macroeconómica con responsabilidad no basta ajustar el gasto público apretando el cinturón.

El gobierno se obliga a blindar las finanzas nacionales por varias razones:

  1. El desplome de los precios internacionales del petróleo –sin coberturas salvadoras–; del crudo depende la tercera parte del ingreso nacional.
  2. El vendaval que despeina a los mercados mundiales, agravado por la tragedia griega.
  3. El compromiso de no echar mano de la tarjeta de crédito para evitar un catastrófico endeudamiento que nos haga reventar como en el país helénico.
  4. La promesa de no aumentar impuestos de aquí al fin del sexenio.
  5. La falta de un crecimiento económico sostenido.
  6. Una recaudación fiscal insuficiente.

Ante la realidad, Hacienda propone a la Cámara de Diputados un presupuesto “base cero”, sin referencia a años anteriores ni inercias históricas –sin vicios ni costumbres–.

Se meterá tijera a dos de cada diez programas gubernamentales de bajo impacto o duplicados para gastar sólo en lo indispensable. Ninguna dependencia oficial escapará a la guadaña.

De 1 mil 97 programas federales, 818 sufrirán recortes directos; 261 serán fusionados en 99. Esto significará reducir el presupuesto público en 259 mil millones de pesos –124 mil este año y otros 135 mil el que viene–.

Sin embargo, el presupuesto federal conlleva obligaciones de las cuales del Gobierno no podrá deslindarse: el pago de la deuda pública y sus intereses; los servicios públicos; las pensiones y jubilaciones o el sistema de seguridad social, que absorben la mayor parte del gasto público.

Recortar 21.71% –la quinta parte– del ejercicio fiscal tomará mucho tiempo de esfuerzo y sacrificio, traducido también en la pérdida de empleos burocráticos.

EL MONJE LOCO: ¿De que tamaño es la tragedia griega? Ese país tiene una población de 11 millones de habitantes y una deuda de 350 mil millones de dólares; México tiene una deuda externa equivalente, con la diferencia de que aquí somos diez veces más. Cada mexicano tendría que trabajar 4 meses para pagar su pedazo de deuda, un griego necesita 14. La pregunta de fondo no es para  cuestionar al gobierno de Grecia por perder el control, sino para la comunidad financiera internacional que permitió a una nación tan pequeña llegar a una deuda tan gigantesca, más allá de sus límites? Los bancos europeos o fueron torpes e insensatos o voraces. Creyeron ver una mina de oro donde solo hay astilleros, turismo, queso de cabra y aceitunas…

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José Cárdenas