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Acusaciones contra ejército por Ayotzinapa, sin ninguna credibilidad: Cienfuegos

Publicado por
José Cárdenas

El secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, relató que el día de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en el cuartel de Iguala no había personal ni vehículos disponibles para atender la emergencia, “y qué bueno que fue así, porque de haber salido hubiéramos creado un problema mayor”.

El general explicó que en esos momentos, de haber actuado, los soldados se hubieran puesto a las órdenes de la autoridad local, es decir, las policías municipales “que hoy sabemos que estaban coludidas”.

Esta es la segunda parte de la conversación con el titular de Sedena.

—Se pide a las Fuerzas Armadas que cumplan ciertas labores, pero no terminar de darle todos los instrumentos para que las puedan cumplir. ¿Es correcto?

—Todos los días somos noticia y la verdad es que no queremos ser noticias malas, quisiéramos ser noticias buenas, pero las cosas se van complicando, porque, a veces, la misión por cumplir no está bien definida y, a veces, no es problema de nosotros, sino del mando.

A veces, no sabemos con precisión qué es exactamente lo que están esperando de nosotros, es hacer acto de presencia, lo hacemos, pero en ese acto de presencia hay muchas situaciones que se pueden presentar, qué es lo que tenemos que hacer, eso es algo que hemos estado trabajando en el Gabinete de Seguridad, que se defina con absoluta claridad qué es lo que quieren de las Fuerzas Armadas.

—Eso se relaciona con el tema Ayotzinapa, cuando se dice que tendría que haber salido la fuerza militar de los cuarteles cuando había una persecución entre policías y estudiantes.

—Yo, primero, le diré: cuando estos hechos se dan, en el cuartel no había gente, estaban los servicios, los que le dan la seguridad, o los que dan la alimentación, o el personal que atiende algún enfermo de urgencia, que son muy poquitos; la gente destinada a atender cualquier emergencia había salido desde la mañana a atender un accidente de una pipa que traía un liquido muy tóxico y hasta en la noche se solucionó ese problema.

Cuando esta gente regresa, ya habían sucedido esos hechos (la desaparición de los normalistas) y salen cuando se sabe que hay personas, que dicen armadas, en una clínica, ellos acuden y encuentran ahí alrededor de 25 jóvenes que se identifican como estudiantes, que no estaban armados; uno de ellos tenía una herida en el labio superior, sangraba, se les ofreció ambulancia, no lo quisieron. Ahí están todos los reportes.

“Entonces, en el momento que suceden los hechos no teníamos con qué haber salido, pero además, estos hechos que lamentablemente se dan, muy lamentables porque eran jóvenes y eran estudiantes, creo que era la salida número ciento y tantos que habían hecho ellos a las calles en Tixtla,
en Chilpancingo, y en esta ocasión en Iguala, en ninguna de esas ciento y tantas de veces que salieron a las calles intervino el Ejército. ¿Aquí porqué debió de haber intervenido?

Ahora, de haber tenido gente y haber salido a contener este problema, se tiene que apoyar a la autoridad y la autoridad es la policía, que hoy sabemos que estaba… penetrada.

—Coludida.

—Pero cuando se están enfrentando a los jóvenes, están en una actitud de policías. ¿A quién atendemos? ¿A la policía o a estos jóvenes que estaban enfrentando a la policía? Entonces, yo diría que en ese momento qué bueno que no había con qué haber salido, porque de haber salido hubiéramos creado un problema mayor.

—Llama profundamente la atención que haya sectores que estén exigiendo ir a revisar los cuarteles o abrir los cuarteles para encontrar a los jóvenes.

—Bueno, primero, no encuentro ya no digamos el indicio o una razón legal para hacerlo, no encuentro ni el pretexto para hacerlo. Si nuestros soldados no han sido señalados en ninguna de las averiguaciones, ¿cuál es la razón de ir a los cuarteles?

Se dijo que habíamos participado en ese crimen horrendo que se dio en Cocula. Ya se demostró que no. Luego, como no fue eso, dicen que nosotros los teníamos retenidos, secuestrados, no puede ser una mentira de ese tamaño, ¿para qué los teníamos?, ¿qué interés podíamos tener en eso? Esto ya tampoco fue, entonces dicen que nosotros los asesinamos y bueno, ¿dónde los enterramos? Primero, ¿cómo los asesinamos? Por ahí algún profesor de alguna universidad dice que fueron cremados en los crematorios modernos. A ver: nosotros no tenemos crematorios ni en el Hospital Central Militar. Hay crematorios en las funerarias militares, hay una funeraria que está en Tlalpan que efectivamente tiene un crematorio, pero hay todo un registro y habría que, no sé, haberlos traído. En fin, son cosas que no tienen ni el mínimo de veracidad.

Ahora, los cuarteles han estado abiertos en esta administración, totalmente abiertos para todo el público, la gente que va con nosotros va a pasear, va a participar en carreras, a hacer ciclismo, en fin, eventos que hacemos con la propia sociedad local, pero lo que no permitimos es que entren a denostarnos. ¿Si no los encuentran en el campo de futbol van a levantar las instalaciones también? o ¿de qué se trata?.

No hay una razón que fundamente el que se permita la entrada, no tenemos por qué hacerlo, no estamos dispuestos, me parece que es un señalamiento que no es propio para nosotros porque no hemos cometido ninguna falta.”

—El Ejército ha recibido más de 900 ataques y emboscadas en los últimos tiempos y un caso de esos, el de Tlatlaya, se convierte también en un leitmotiv, donde se ha publicado mucho, pero se ha leído poco sobre lo sucedido.

—Yo aquí también podría señalar algunas incongruencias; primero, hoy se dice que se ordenó abatir delincuentes, esto es un error, es un muy lamentable error, es una transcripción, de una disposición, muy lamentable.

“La original dice ‘abatir homicidios perpetrados por los delincuentes en horas de oscuridad’. Alguien le quitó ‘homicidios perpetrados por los delincuentes’, y dijeron abatir delincuentes en horas de oscuridad, y eso le cambia el contexto a todo.

“Yo he insistido que es importante, necesario, urgente, que se lleve a cabo el juicio y si nosotros somos responsables, bueno, pues que cada quien reciba el castigo que le corresponda por cometer delitos, pero si no lo son, pues también que se diga que son inocentes.”

—A mí me asombra que el caso Tlatlaya se basa en el testimonio de personas que no pueden saber lo que están declarando, ¿no? Las mujeres que sobrevivieron, un vecino que está a 100 metros del lugar…

—A ver, yo aquí quisiera hacerle una aclaración: el 13 de junio, 17 días antes de estos hechos, el Congreso limitó, una vez más, el Fuero de Guerra y modifica el Artículo 57 del Código de Justicia Militar, donde nos dice que cuando en los hechos intervengan civiles o resulten afectados civiles, deberá conocer la autoridad civil.

“¿Qué se hizo en Tlatlaya, 17 días después de que salió está disposición del Congreso? Bueno, pues ordenamos que se le diera a conocer a la autoridad judicial del área para que tomará nota de los hechos y eso es lo que hicimos; entonces conmigo han venido algunas personas, inclusive legisladores que participaron en este acotamiento que le hicieron al fuero, preguntándome que qué pasó en Tlatlaya. Yo Les digo: ‘Permítanme, si ustedes fueron los que dijeron que estamos impedidos para investigar’. Ésa es la orden, no podemos investigar porque esto debe ser del conocimiento de la autoridad civil y eso es lo que hemos hecho.

“Entonces yo no puedo dar resultados de investigaciones en las que no participamos, sí puedo decir qué pasó en el ámbito militar y qué es lo que hacemos, porque eso sí me corresponde y me obliga, pero decir qué pasó allá, lo único que yo entiendo y con la misma información que usted dispone y que dispongo yo, es que sí hubo una agresión y que hubo un enfrentamiento a balazos entre ambos bandos.

“La información que me han hecho llegar es que se da este enfrentamiento, se suspenden los balazos de ambos lados, el personal militar va a ver al soldado que resultó herido y quedan tres ahí en la entrada de ese pórtico y el sargento que estaba ahí decide ingresar a ver a qué se estaban enfrentando, no podían saber, ni cuántos eran ni qué estaban haciendo ahí, pero lo que sí hubo fue la agresión, entonces ellos tuvieron que responder; entran y lo que dicen ellos es que empiezan a ver movimientos y cerrojeo de armas, bueno, pues, ellos todavía estaban en un enfrentamiento.

“Hay quienes dicen que siete soldados sometieron a veintidós personas de diferentes edades, armados con armas de uso exclusivo, que en su cuerpo, la mayoría, tenían consumo de algún tipo de droga y alcohol, y que estuvieron ahí hasta las dos, tres de la mañana en alguna especie de festejo y esto sucede alrededor de la cinco y media de la mañana, entonces habría que poner todo en ese contexto y tratar de ver qué realmente pasó.

—Y eso se relaciona con algo que también se ha publicado: cuando hay enfrentamientos mueren más de los de estos grupos de delincuentes que de soldados.

—Sí. A ver. Tenemos indicios, información de que estos grupos reclutan a jóvenes sin ninguna experiencia, es lo que está sucediendo hoy.

—Hasta migrantes…

—Sobre todo migrantes. En Tamaulipas ese es su gran problema, aquellos que no logran pasar, ahí buscan para subsistir y les pagan una bicoca, estoy hablando de mil pesos o dos mil pesos, les dan un arma y les dicen vete a matar policías o soldados.

“Efectivamente, los soldados tienen buen adiestramiento, han tenido experiencia ya por ocho, nueve años en este tipo de problemas, y lo hemos ido capitalizando, hemos ido capacitándonos, preparándonos más cada vez y el resultado es éste, lamentable, porque los que mueren son jóvenes.

—Y cuando hay una agresión, como aquella que llamó tanto la atención de un helicóptero en Guadalajara, pareciera que la reacción no es la misma…

—Pues es algo que me ha costado trabajo entender, debe haber algún asunto ahí que no es fácil. A ver, un poquito antes del lamentable fallecimiento de compañeros nuestros con lo del helicóptero, fallecieron 15 policías que iban de Puerto Vallarta hacia Guadalajara, los emboscaron, les dispararon, los quemaron y no hubo protestas importantes sobre este hecho, de que estaban asesinando a personas que están cumpliendo con la ley. No pasó nada, el asunto de los nuestros en el helicóptero, no vi una esquela de nadie.

“Y hoy sufrimos todavía en el país otros temas de personas que están relacionadas, de alguna manera, con la delincuencia y todavía el país los sigue llorando; entonces, aquellos que están cumpliendo con la ley y caen no merecen, pues, ni siquiera voltear a verlos y otros que están en situaciones de delincuencia y tienen lamentablemente un deceso, se convierten en mártires.

Entonces aquí hay algo que tampoco es así, muy congruente, todos son mexicanos, todos tienen familias, todos tenían esperanzas, deseos, no nada más aquellos, también éstos, y sin embargo, la opinión es diferente.

—Ya para terminar:  el general Salvador Cienfuegos, aquel del que hablábamos al principio, de nombre garcíamarquiano, cuando llega a su casa, ¿usted qué lee y qué ve? ¿Qué música escucha? ¿Qué hace un general que tiene tantas responsabilidades cuando llega a su casa?

—Pues el poco tiempo que le puedo destinar a mi casa lo dedico a platicar con mi esposa, mi familia, mis hijas, mis yernos, mis nietos, sobre sus problemas. Normalmente no me llevo mis problemas a mi casa.

“Me gusta escuchar música instrumental, me gusta estar platicando. Si puedo acostarme, me acuesto a dormir, porque las horas de sueño siempre están faltando.

“Pero, a propósito del nombre Salvador Cienfuegos, por ahí también alguien me dijo: ‘Oiga a mí me da mucho miedo que un Cienfuegos sea el secretario de la Defensa Nacional’. Le dije: ‘Bueno, sí, pero también me llamo Salvador, no se le olvide’”.

—Por eso la combinación es lo interesante. Pero eso ya no es responsabilidad suya…

—Claro, pero olvídese de Salvador Cienfuegos. Soy un soldado como 200 mil más, que está trabajando, tratando de hacer las mejores cosas, hacerlo bien, siempre buscando el beneficio de la sociedad, siempre buscando crear condiciones de certeza para las familias, siempre respaldando las políticas nacionales, siempre leal a las instituciones, siempre entregado a las disposiciones del Presidente de la República que por Ley es nuestro comandante supremo.

—Ahora sí, una última pregunta.  ¿Cómo imagina el Ejército del futuro?

—Un Ejército más capacitado, con mejores recursos, mejores medios para poder cumplir con las funciones que tiene asignadas hoy y las que tendría, en razón de ser del propio Ejército, la defensa de la Patria.

“Aquí, sí es importante decirle que hemos avanzado mucho en esto, nosotros hemos trabajado para coadyuvar al cumplimento del Plan Nacional de Desarrollo con nuestro Programa Sectorial. Por ejemplo, en disciplina, pues yo diría que tenemos los mismos problemas que cualquier Ejército, son asuntos que tienen que ver con delitos del orden militar como la desobediencia o la insubordinación o la deserción o el abandono de una plaza, todos son delitos militares, por darles un nombre.

“Sin embargo, hay dos asuntos que me preocupan mucho que son las violaciones a los derechos humanos en las que también se tiene que castigar al soldado que lo haga, cuando lo haga con toda esa intención de dañar; y por otro lado, los que se venden a los delincuentes, aquellos que por pasar información ponen en riesgo a sus compañeros.”

—Traición, la palabra es traición.

—Son traidores, hay un delito que se llama traición a las Fuerzas Armadas; esos son los delitos. Si no estuviéramos persiguiendo delincuentes esos delitos no existirían, pero los tenemos que confrontar.

“Otra línea es transparencia y rendición de cuentas. Buscamos estirar el dinero, el presupuesto que tenemos. Se dice que es mucho y sí, en dinero eso es muchísimo dinero, pero esto ya viene todo etiquetado son los haberes, los sobrehaberes, pagas de vacaciones, los aguinaldos, pero también el mantenimiento de instalaciones: vehículos, aviones, motores, equipos de todo tipo, equipo médico, etcétera. El gasto de operación, combustibles de todo tipo, nos movemos en toda la República.

—El porcentaje de gasto militar por Producto Interno Bruto de México es bastante menor al de otras naciones sur y centroamericanas.

—Andamos como en el 0.49 por ciento del PIB. Probablemente le podamos llegar al 0.5, cuando en todo el continente andan del 1.5 al 2.5. Entonces hay una diferencia enorme, que es a lo que yo me refería en cuanto al tamaño de la Fuerza y el presupuesto de defensa, con eso tenemos que hacer mucho.

“Todo lo que es la parte de adquisiciones, hemos hecho una gran esfuerzo, hemos iniciado procedimientos de investigación en los casos en que tenemos dudas de haya habido algo indebido, creamos un área que se llama Área Especializada de Investigación de Mercado, que no tienen nada que ver con los que compran, éstos hacen su trabajo por acá y estos se sujetan a la información que les dan; eso nos está dando muy buenos resultados

“Y en cuanto al respeto a los derechos humanos, hemos trabajado fortísimo. Le decía yo que es un sistema de adiestramiento, sistema educativo, para efectos de la promoción, hay que saber de derechos humanos. Acabamos de concluir una capacitación con la Universidad Nacional Autónoma de México, el rector vino a entregarnos desde el secretario a todos los comandantes de región militar que son 12 en el país, a todos los funcionarios, a todos los comandantes de las regiones áreas que son cuatro, a todos nos impartieron un curso sobre derechos humanos y bueno, ya tenemos un documento que avala que recibimos este curso.”

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