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Venezuela S.O.S

lunapalenciaPOR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

 

 

 

No sé por cuanto tiempo más el pueblo venezolano prolongará la agonía de vivir como vive bajo un régimen que desde el principio, con Hugo Chávez, tuvo el objetivo de masificar el lumpenproletariado y combatir a los empresarios de toda la vida mientras, por otro lado, hipócritamente favorecía el surgimiento de otra clase de privilegiados ligados con el nuevo poder.
Que una de las potencias naturales energéticas esté a punto de ser cadáver deja muchas enseñanzas tempranas en el latir del siglo XXI, cuando se supone que la praxis de la prueba y el error ya le ha dejado a la gente -en su ADN político-, saber qué pasa cuando metes en el Gobierno a un cacique, a un plutócrata y sobre todo a alguien endiosado consigo mismo.
Aquél que gobierna sintiéndose por encima de todos los cánones, valores, preceptos constitucionales, tratados y leyes es un potencial peligro para los gobernados, el pueblo es quien terminará, siempre por siempre, padeciendo por tal demencial narcisismo y enfermiza egolatría.
Si un psicópata no siente dolor alguno ni remordimiento ninguno por el daño que inflige a otra persona, por las humillaciones y la tortura mental, de hecho hasta goza haciéndolo; así con los políticos mesiánicos, la idolatría de su propia imagen y de sus ideas son una filia que por sí mismas deberían ser evidentemente rechazadas por los ciudadanos en las urnas.
A estos locos, NO hay que dejarlos hacer ni dejarlos pasar, pero en ninguna esfera de la vida, tan sólo en la política se pueden escribir libros y libros llenando páginas enteras de la cantidad de estos mesiánicos autoritarios que han terminado destruyendo al pueblo, con las manos llenas de sangre y de terror.
Y esto es como en todo, un desvariado busca que otro lo reconozca, al ser rechazado por la mayoría intenta reivindicarse con otros como él; lo desnudan bien las formas: si habla como un gato, se mueve como un gato, gesticula como un gato entonces es… dime con quién andas y te diré quién eres.
Hugo Chávez se cobijó bajo las barbas del viejo Fidel Castro pretendiendo emular la hazaña que el guerrillero cubano realizó a mediados de los cincuenta del siglo pasado; es decir, con un anacronismo exacerbado además en una nación populosa y con características económicas, políticas y sociales muy distintas.
El resultado, una vez muerto de cáncer Chávez, es todavía más funesto mucho se crítica hoy en día el poder de las monarquías que pasan de generación en generación, por vía de la consanguinidad y hubo un tiempo que también por la gracia y voluntad divina.
Muy cuestionable es que una persona le deje a otra el poder, se lo ceda a su hijo, su esposa, su compadre etcétera; como grave síntoma de apropiación de la libertad de los ciudadanos, como aberración a la democracia.
Chávez hizo lo propio con Venezuela cediéndole la estafeta del poder a Nicolás Maduro que ha salido igual que su antecesor, un sátrapa que está terminando por amortajar al muerto que ya ha sufrido hasta lo indeseable a tal grado que ahora no encuentra nada para comer.
A COLACIÓN
Hay una lamentable pauperización de la vida de los venezolanos quienes en nombre de la revolución bolivariana, sus viviendas se han quedado sin agua, con constantes cortes de luz, han pagado con creces los recortes en la nómina y desesperados se aferran a comprar papas para comer no hay mucho, casi nada, en los centros comerciales ni en los mercados.
Venezuela debe ser el ejemplo nuestro de cada día para recordarnos cómo un país y una economía pueden ser socavadas gracias a la voluntad de un dictador, un vil ladrón de la libertad y un genocida de los sueños de millones de personas.
Esta semana, la Asamblea Nacional declaró el estado de emergencia alimentaria enmarcada por un profundo desabasto, ya no es cuestión de tener dinero es la imposibilidad de encontrar en los anaqueles los bienes necesarios para subsistir.
Para todos los estudiantes de economía, el caso venezolano por ser tan reciente, constituye precisamente el testigo fiel en el laboratorio real de todo lo que NO se debe hacer con la política económica (y la economía política) y de cómo masacrar la democracia y apropiarse de la economía de forma omnímoda terminan en desastre.
¿De qué tamaño? Venezuela tiene una inflación del 700%, el dinero se quema por sí mismo ante la burbuja galopante de la inflación; incremento del 82% de la población en pobreza; fuga de divisas, devaluación de la moneda, caída en las reservas; los propios organismos internacionales denuncian la distorsión en las cifras que el gobierno de Maduro viene realizando para ocultar la verdadera dimensión del desastre. Son los largos estertores del chavismo…

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