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El primer mes de Trump en la Casa Blanca: de escándalo a escándalo

‘Mucho caos y pocas nueces’ sería un buen título para definir el primer mes de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos. Desde que juró el cargo el pasado 20 de enero, el candidato republicano ha provocado un escándalo tras otro: Ha librado una obcecada batalla contra la justicia por una ley migratoria considerada islamófoba, ha atacado a los periodistas y a los agentes de inteligencia, ha perdido a su asesor de seguridad nacional en medio de una polémica con Rusia y ha desatado crisis diplomáticas con rivales y aliados por igual. La última polémica en este capítulo ha sido con Suecia: Trump insinuó el sábado en Florida que el país escandinavo había sido objeto de un atentado, lo que ha desatado innumerables comentarios en la red.

Mientras las voces críticas tildan la puesta en marcha de la Administración Trump de caótica e inoperante, el recién estrenado presidente insiste en que su equipo de Gobierno “funciona como una máquina perfectamente engrasada”.

Algunos analistas, como Michael D. Shear en The New York Times , han apuntado que el desorden que define las primeras cuatro semanas del 45º presidente forma parte de una estrategia para desconcertar tanto a rivales como medios de comunicación. Por la mañana, una dosis de tuits incendiarios, por la tarde, alguna que otra declaración controvertida y, para terminar la jornada, la aprobación de órdenes ejecutivas diseñadas para ‘cumplir’ promesas electorales.

Estos son las 11 polémicas más sonadas que ha acumulado Donald Trump en su primer mes en la Casa Blanca:

  1. “Hechos alternativos” o realidad paralela

_20170125000437-k8ng-656x350lavanguardia-webLa Administración Trump llegó a Washington con unas cuantas mentiras bajo el brazo. O, como dijo la consejera del presidente, unos cuantos “hechos alternativos”. Y es que a Trump no le gustó nada que los medios señalaran la poca asistencia de público de su investidura tal y como mostraban la foto comparativa del National Mall con la jura de Barack Obama en 2009 o la marcha de las mujeres contra el presidente que llenó las calles de la capital el día siguiente.

Donald Trump tuvo “la mayor audiencia que jamás haya presenciado una toma de posesión, punto”, dijo sin aportar datos el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer. Polémico estreno por todo lo alto acompañado una carga contra los medios de comunicación, que se convertiría en una constante.

  1. Órdenes y desmantelamiento del legado de Obama

El candidato republicano ha querido demostrar desde el primer día que va a cumplir con sus promesas electorales y, con ello, desmantelar el legado de Obama. La primera orden ejecutiva en llevar su firma fue contra la Obamacare, a la que siguió otra para retirar Estados Unidos del acuerdo comercial Transpacífico (TPP) y otra para relanzar la construcción del oleoducto de Keystone XL y Dakota Access, lo que provocó la furia de los nativos americanos que apenas semanas antes, bajo la Administración Obama, habían celebrado la suspensión del proyecto

  1. El muro con México: primera crisis diplomática

La siguiente orden que escandalizó a medio mundo o, al menos, al sur del continente americano fue iniciar el proceso de construcción de la continuación del muro que hay en la frontera con México y que Trump ya había prometido en campaña. El mandatario aseguró que se llevaría a cabo en meses e insistió en la factura iría a cargo de los mexicanos. Ello provocó que el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, anulara la visita a Washington que tenía programada después de asegurar que su país no pagaría ningún muro. El desplante se convirtió en la primera crisis diplomática de la Casa Blanca republicana.

Para complicar más el asunto, el responsable de prensa, Sean Spicer, propuso, “por decir” (según él), que EE.UU. gravase el 20% de los productos importados desde México para costear las obras de la cerca, cuya partida presupuestaria todavía debe ser aprobada en el Congreso.

A todo ello, debe sumársele la conversación telefónica que mantuvo el líder estadounidense con su homólogo mexicano, a quien amenazó con enviar tropas estadounidenses al país sureño para tratar con los “malos hombres allá abajo”. Para Trump, Peña Nieto no está haciendo “suficiente para detenerlos”. Y las deportaciones masivas de mexicanos indocumentados tampoco ayudan a mejorar las relaciones entre ambos países.

  1. Veto migratorio y la batalla contra los jueces

_20170131022448-k8ng-656x437lavanguardia-webCon todo, la medida más controvertida ha sido el decreto migratorio que prohíbe la entrada de personas procedentes de siete países de mayoría musulmana, así como la suspensión del programa de refugiados. El veto islamófobo provocó un alud de protestas en las calles y los aeropuertos mientras miles de viajeros de estos países con visados autorizados se quedaban sin volar.

Trump aseguraba que no era un veto a los musulmanes sino a los “terroristas”, a pesar de que los ataques terroristas en suelo estadounidense con víctimas no fueron perpetrados por personas procedentes de los países vetados. El texto, redactado por Steve Bannon, fue escrito con tan poca precisión que los jueces no han dudado en suspenderlo.

Antes de perder la batalla contra el poder judicial, Trump destituyó a una fiscal que criticó la medida y no escatimó en ataques desmesurados contra los jueces, tan fuera de lugar que incluso avergonzaron a su candidato al Tribunal Supremo, el juez Neil Gorsuch. Una vez derrotado, Trump decidió dejar de luchar y aseguró que reescribiría la orden para adaptarse a “la mala decisión” de los jueces.

  1. Voto popular ilegal, erre que erre

Parece que el presidente no tiene suficiente con haber ganado las elecciones presidenciales, ni estar gobernando el país desde el Despacho Oval. A Trump le duele haber perdido en la votación popular y por eso ordenó, tras cinco días de mandato, “una gran investigación” sobre el supuesto fraude electoral en los comicios de noviembre. Así, afirmó en una reunión a puerta cerrada que había habido entre tres y cinco millones de votos ilegales que fueron a parar a su rival electoral, Hillary Clinton.

  1. Caliente llamada telefónica con Malcolm Turnbull

Las relaciones Australia se tensaron después de que Donald Trump se pusiera al teléfono con el primer ministro de ese país, Malcolm Turnbull, sin haber sido informado del pacto de acogida de refugiados sirios que habían acordado con Obama. El líder estadounidense acusó a su homólogo ausraliano de querer exportar “al próximo atacante de Boston” y le dijo que, tras hablar con otros cuatro líderes mundiales, su llamada había sido “la peor que había tenido, de lejos”

  1. Nordstrom, objeto de rabieta de Trump

_20170214052817-k8ng-656x365lavanguardia-webTrump – ¿olvidándose que era presidente?- acusó a la tienda de lujo Nordstrom de tratar a su hija de manera “injusta” por retirar una línea de ropa de su hija mayo Ivanka.

Mientras el presidente era criticado por usar su silla presidencial para atacar a una empresa, su ayudante, Kellyanne Conway, creadora de los “hechos alternativos”, instaba a la gente a comprar la ropa y las joyas de Ivanka, lo que era una clara violación del código ético del Gobierno. Días antes, la controvertida asesora del presidente había metido la pata hasta el fondo al inventarse una “masacre” cometida por iraquíes en Kentucky para justificar el veto migratorio.

  1. Primera operación militar con soldado y civiles muertos

En el terreno militar, Trump tampoco ha escapado de las trifulcas. El mandatario se apresuró a dar luz verde a una operación contra Al Qaeda en Yemen, que debía hacerse una noche sin luna, como decidió Obama con el Pentágono, pero no fue así, y la misión acabó con la muerte de un soldado estadounidense, una decena de víctimas civiles y la destrucción de un helicóptero de 75 millones de dólares.

  1. El escándalo Flynn aviva las sospechas sobre Rusia

En menos de tres semanas de Gobierno, Trump sufre su primera baja en el equipo. El asesor en seguridad nacional Michael Flynn dimitía tras publicarse en la prensa que discutió con el embajador ruso las sanciones contra Rusia antes de tomar posesión de su cargo y se lo ocultó al vicepresidente, Mike Pence, y a otros funcionarios de la Administración. Los contactos del ex general con Moscú han sido considerados “potencialmente ilegales” según la ley Logan, que prohíbe a ciudadanos estadounidenses de negociar con países que están en disputa con EE.UU.

Trump, quien supo de las acciones de Flynn y no hizo nada al respeto hasta que la información se hizo pública, se desahogó cargando contra los medios de comunicación y la comunidad de inteligencia, por filtrar la información. Y, por si no fuera poco, al escándalo Flynn se le añadió la negativa del candidato a sustituirlo.

  1. Andy Puzder se retira por falta de apoyos

Tras las numerosas críticas por parte de senadores republicanos y demócratas por su historial empresarial y personal, Andrew Puzder, designado por el presidente estadounidense Donald Trump para ocupar la Secretaría de Trabajo, retiraba su candidatura antes de que el Senado le rechazara estrepitosamente. Se trataba de la primera retirada de un nominado por el presidente para formar parte del gabinete ministerial y un nuevo golpe para e líder estadounidense, después de la renuncia de Flynn esa misma semana.

  1. Ataque a los medios y unas cuantas mentiras más

En una comparecencia de prensa de más de una hora y veinte minutos la semana pasada, la primera en solitario desde hacía días, Donald Trump se esmeró en su práctica habitual de acusar a los medios de comunicación por publicar lo que él considera noticias “falsas”, y por ser “deshonestos” y estar “fuera de control”. Sin embargo, las comprobaciones de datos de algunos medios constatan que precisamente sería el mandatario estadounidense quien estaría mintiendo sin límites.

Entre las falsedades aseguradas por el presidente, la ya mencionada idea de que la Administración Trump funciona como “una máquina bien engrasada”, cuando, según la agencia Associated Press, el nuevo Gobierno estadounidense ha producido menos novedades legislativas significativas que Obama en su primer mes. La táctica de la Casa Blanca de distraer a base de ruido se ha vuelto en su contra.

Fuente: Vanguardia

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