Martes , Julio 25 2017
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Plan de Negocios de Pemex

GABRIEL CASILLASGabriel Casillas

 

 

 

 

La victoria de Donald Trump en la elección presidencial en Estados Unidos, así como las políticas que potencialmente podría instrumentar y los posibles efectos que puedan tener, se han convertido en “el tema” en los mercados financieros nacionales e internacionales. No hay duda de que la importancia del asunto lo amerita. No obstante lo anterior, considero que no debemos dejar pasar un tema clave que sin duda tendrá un impacto significativo para la economía mexicana en los próximos años: El Plan de Negocios de Pemex 2016-2020. Este plan –el primero que presenta Pemex desde su creación hace más de 75 años-, fue presentado a escasos días de la elección de EU y desafortunadamente quedó prácticamente “enterrado” mediáticamente entre el flujo casi infinito de noticias que se generaron a partir del triunfo de Trump.

 

El objetivo es transformar un Pemex monopólico con planes basados en precios del petróleo arriba de los 100 dólares por barril a un Pemex en competencia con una perspectiva de precios del petróleo no muy promisoria para los siguientes cinco años. En este sentido, el legado septuagenario de vicios que caracteriza a Pemex no cabe en un ambiente de competencia y menos con precios bajos. No obstante lo anterior, considero que el acervo técnico que también ha logrado Pemex en sus más de 70 años de operación es un gran activo que podrá seguir explotando. Me parece oportuno aclarar que Pemex no está quebrada per se, como lo he escuchado en varios foros e inclusive en algunos medios de comunicación. El hecho de que se encuentre reportando pérdidas desde hace muchos años, no quiere decir que Pemex es “un costo para el gobierno”. Es importante señalar que operativamente la empresa tiene utilidad de operación positiva y con base en varios indicadores, se considera rentable.

 

El problema principal que ha enfrentado y hoy sin duda enfrenta Pemex hoy por hoy, es la carga fiscal que se manifiesta en dos rubros: (1) Los impuestos, derechos y demás pagos que Pemex tiene que hacer al gobierno. Si bien es normal que se paguen impuestos, la carga impositiva para Pemex es demasiado alta, comparada con estándares nacionales e internacionales; y (2) la gran carga fiscal ha hecho que, para poder continuar invirtiendo, Pemex haya tenido que incurrir en un creciente endeudamiento. Esto claramente ha implicado un mayor costo financiero, que se ha exacerbado debido a que Pemex no es gobierno federal por sí mismo.

 

Así, por ejemplo, Pemex reportó una utilidad de operación de 193.5 miles de millones de pesos (mmdp) acumulados en el año al tercer trimestre de 2016. Cabe destacar que Pemex pudo lograr una utilidad de operación positiva a pesar de una caída significativa de sus ingresos, con una mucho menor producción de crudo (2.14 millones de barriles diarios promedio en los primeros tres trimestres del año vs. 2.27 mdbd en el mismo periodo en 2015) y con precios más bajos (34.01 dólares por barril promedio en 2016 vs. 47.52 dpb en el 2015). Esto se debe principalmente al gran recorte de gastos que ha llevado a cabo la administración de Pemex este año, liderada por José Antonio González Anaya. Sin embargo, la pérdida “aparece” al restarle el costo de financiamiento, así como los impuestos y derechos, en donde la empresa productiva del estado reportó una pérdida acumulada de 250.9 mmdp. En este sentido, aquí es donde queda patente que Pemex no es una “pérdida para el estado mexicano”. De hecho, Pemex ha transferido al gobierno federal 220.5 mmdp este año (hasta el tercer trimestre), por concepto de impuestos y derechos. Para darnos una idea de la magnitud, este dato es muy similar al total del recorte de gasto público de cerca de 240 mmdp, que fue recientemente aprobado por nuestros legisladores para el año fiscal 2017.

 

En mi opinión hay cinco aspectos que vale la pena destacar del Plan de Negocios de Pemex: (1) Es el primer plan de negocios que presenta Pemex desde su creación hace 76 años; (2) su objetivo es maximizar la rentabilidad y no la producción. Asunto que no se veía posible antes debido a la “creencia” de un dilema en el que no se podía lograr la maximización de ingresos petroleros del gobierno, al mismo tiempo que la maximización de la rentabilidad de Pemex; En este sentido (3) se demuestra que no hay dilema entre elevar rentabilidad a costa de menores ingresos fiscales para el gobierno federal; (4) el aumento de la rentabilidad se basa en recorte de gastos –que ya hemos comenzado a observar-, optimización de la producción y venta de activos no estratégicos, aprovechando el espaldarazo político del Presidente (sobre todo respecto a poder eliminar muchos “vicios del pasado”), así como las oportunidades que brinda la reforma, particularmente los “farmouts”. Estos últimos son prácticamente asociaciones público-privadas en las que Pemex se beneficia tanto de la experiencia y tecnología de las empresas con las que se asocia, como en el régimen fiscal que se le aplica bajo este esquema; y (5) los supuestos en los que descansan sus proyecciones son muy razonables.

 

Habiendo sido beneficiaria de un paquete de liquidez a principios de este año -que en mi opinión, resolvió sus problemas de corto plazo-, ahora con este Plan de Negocios, Pemex marca una ruta sobre la forma en que tendrá que transformarse en el mediano y largo plazo para insertarse en el nuevo paradigma energético de México y continuar siendo apoyo del gobierno federal.

 

 

@G_Casillas

 

*El autor es Director General Adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte.

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