Martes , Mayo 23 2017
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Anaya, presidente

navejaColaboración de Juan María Naveja 

 

 

 

 

Para la Presidencia, el PAN no tiene la tarea hecha. Anaya sabe que la transformación interna no 
ha comenzado.

Aún no se conocen los resultados definitivos del domingo y muchos hacen a Ricardo Anaya candidato del Partido Acción Nacional a la Presidencia de la República. Ojalá y no, ojalá y entienda que no es su momento, que aún no cumple con las promesas que hizo al panismo, que el partido necesita un líder fuerte y que las victorias recientes no son acreditables, del todo, a la dirigencia nacional.

No se puede negar que los comicios recientes le dan al PAN una mejor posición para el 2018 y podría ser mejor si replica el próximo año en el Estado de México, Coahuila y Nayarit.

Contra lo que se diga, Andrés Manuel López Obrador encabeza las preferencias. Morena no ganó, pero creció. Y el PRI es un partido capaz de recomponerse. Miguel Ángel Osorio está posicionado, aún tiene el gobierno federal y es la primera fuerza política del país.

También es un hecho que Margarita Zavala ya se adelantó, es la opción más rentable del blanquiazul, creo que aún su campaña adolece de una historia consistente y una propuesta que haga del gobierno de su marido una fortaleza.

Se ve muy difícil que Moreno Valle construya una candidatura competitiva y todos saben que Margarita de independiente dividiría el voto panista.

Sí, hoy están divididos, pero alguna vez fueron equipo: a Moreno Valle Felipe Calderón lo llevó del PRI al PAN y a Ricardo Anaya lo hizo subsecretario; con una negociación ambos podrían negociar posiciones en el gabinete y/o el Senado.

Si el PAN quiere recuperar la Presidencia, tendrá que vencer los siguientes obstáculos: competir para ganar la Ciudad de México, por más que se crea terreno intransitable para la derecha.

Ir por el Estado de México Josefina Vázquez Mota, con una buena estrategia, lo hace viable.

Ratificar las gubernaturas de Veracruz, Puebla y Guanajuato y recuperar Jalisco, donde hoy, a unos meses ni candidato tiene, una alianza parece la única vía.

La ruta de Ricardo Anaya en condiciones normales sería el Senado, la gubernatura de Querétaro y la Presidencia en el 2024, pero eso sólo lo sabe y decide el propio Anaya, es él quien deberá librar los cantos de las sirenas, los retos que se imponga como jefe panista y los compromisos contraídos. Además, a los 39 años lo que le sobra es tiempo…

Para muchos, Anaya superó a Manlio el domingo en la tele. No lo creo, por momentos se irritó, no captó que su oponente llegó frustrado, derrotado, como peleador callejero lanzaba adjetivos y puyas por la debacle y sus aspiraciones.

Con mucho menos, Agustín Basave actuaba divertido.

Para la Presidencia, el PAN no tiene la tarea hecha. Anaya sabe que la transformación interna no ha comenzado, el domingo ganó independencia para construir un partido moderno y competitivo de largo aliento, a condición de que rompa la burbuja en que ha estado atrapado desde que fue electo y se atreva. Estudioso como lo es, sabe que el PAN no puede ser el mismo del siglo pasado y que los resultados recientes indican que los mexicanos no han decidido el 2018 y le darán su voto a la mejor oferta.

Anaya puede transformar al PAN y perfilarse a donde quiera, de él depende.

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