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Corrupción ¿cultural o institucional?

Ana-Paula-OrdoricaBrújula

Colaboración de Ana Paula Ordorica

El presidente Peña Nieto ya lo había dicho antes, que la corrupción en México es cultural. Lo repitió hace pocos días el Secretario de la Función Pública. No concuerdo. Me parece que la corrupción es institucional. Y aquí utilizo dos ejemplos para mostrarlo.

El primero tiene que ver con el Hoy No Circula. Ante la decisión de la Comisión Ambiental de la Megalópolis en coordinación con los respectivos gobiernos estatales y el gobierno federal de reinstaurar ese programa para intentar mejorar la calidad del aire, muchos ciudadanos han acudido a la Semuvi para pedir cambio de placas.

Razones para esta solicitud hay variadas. Desde aquellos que tienen dos autos, por ejemplo, y que ambos dejan de circular el mismo día, hasta quienes pueden organizarse mejor si no circulan un lunes en lugar de un viernes, por ejemplo.

El Hoy no Circula es una política pública que requiere la cooperación de todos los ciudadanos. No cumplir implica una multa, pero por lo mismo ¿por qué no hacer más fácil para el ciudadano poder cooperar? A falta de alternativas viables como un buen servicio de transporte público ¿qué hace la autoridad para que la vida cotidiana del ciudadano sea afectada lo menos posible con el cambio en las reglas de circulación?

En lugar de permitirle a quien lo solicite el cambio en la terminación de su placa para que pueda acomodarse mejor en esta política pública, las autoridades de la Semuvi hacen el trámite engorroso y muchas veces imposible.

La respuesta del ciudadano: la mordida.

Como son tantos los que quieren hacer el cambio de placas y el trámite además de complicado es costoso – $350 pesos para dar la placa de baja y $690 pesos para dar de alta la nueva – y además no asegura recibir la terminación requerida (que no solicitada porque no se permite hacer la solicitud con el argumento de que el sistema entrega de forma aleatoria la placa nueva), lo más fácil es caer en la ‘tentación’ de la mordida.

No es la cultura la que lleva a la corrupción, es la forma como la institución – en este caso la Semuvi – aplica la norma la que lleva al acto corruptor.

El segundo ejemplo tiene que ver con los trámites en general pero en específico me referiré a los trámites fiscales. Al titular del Servicio de Administración Tributaria, SAT, Aristóteles Nuñez, se le acercó esta semana un reportero en un evento para cuestionarle por la falta de atención a varios contribuyentes. Le señaló en específico el caso del módulo en la Colonia del Valle en la Ciudad de México.

El titular del SAT acudió en ese momento en compañía del reportero a dicho módulo buscando comprobar que estaba equivocado. Cuál fue su sorpresa al llegar y ver que, en efecto, en la entrada había un policía bloqueando la entrada a quienes no tuvieran cita.

Varios ciudadanos llegaban sin cita no por gusto, sino por falta de citas al hacer la solicitud vía telefónica. Ciudadanos dispuestos a esperar por horas por la falta de cita pero con la consigna de hacer sus trámites cumpliendo con los plazos fijados para la declaración anual.

El titular puso manos a la obra y tuvo que personalmente ponerse a atender a los contribuyentes.

Bien por Aristóteles Nuñez pero, sin haberlo vivido en carne propia, podría apostar que esta falla en el SAT invita a muchos a pagarles a quienes están parados afuera de esas oficinas ofreciendo ‘soluciones rápidas’ a cambio de un dinerito.

La corrupción no es cultural. Ni de lejos es nada más institucional. Tenemos el problema de la impunidad y la falta del rechazo social a estas actitudes, pero me parece que hacerle tan difícil la vida al ciudadano para realizar cualquier trámite es una razón importante para explicar por qué funcionamos lo chueco que funcionamos.

Apostilla: hablando de corrupción, el colmo de los colmos fue un el PRI en la Cámara de Diputados pidiendo que cuando a un funcionario público se le encuentre que desvió recursos públicos se le perdone el delito ¡si los regresa! Y si ya no tiene el recurso para regresarlo, se le otorgue plan de pagos diferidos para hacer el retorno. El cinismo en su máxima expresión.

@AnaPOrdorica

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